Zoido promete

En otro tiempo, las promesas se las llevaba el viento; hoy, en cambio, quedan firmemente ancladas en Internet para futuro sonrojo de quien no tenía intención de cumplirlas, si ése fuera el caso. Zoido ha prometido muchas cosas, más que semanas hay en un año, y ahora es como si lo hubiera jurado por su propia sangre, él que sobre la Biblia jura, porque los ciudadanos son otros, y ya no sólo los electores ejercen la ciudadanía activa; es más, no hay ya correlación entre votar y ejercer la ciudadanía activa, porque la izquierda y la derecha dependen de dónde esté el centro, y hasta ahora la posición del centro ha dependido de quién fuera lo suficientemente poderoso para fijarla, y las opciones de voto habían sido podadas expresamente para que muchos se sintieran huérfanos y se arrimaran al bípedo vetusto con traje gris y coche negro (o viceversa) que más se pareciera a ellos mismos. Ya no.

Entre los compromisos zoidescos hay uno que no se puede incumplir, con cuya literalidad estamos por otra parte de acuerdo: Zoido ha declarado solemnemente que cualquier residente en Sevilla, sea quien sea y sin que importe la opción que haya escogido en las elecciones (también los jipis y los comunistas, añadimos nosotros) va a poder desarrollar su proyecto de vida en la ciudad, sea cual sea éste (también si se trata de proyectos de vida no prohibidos expresamente por la ley pero propios de jipis y comunistas, añadimos nosotros de nuevo).  Por supuesto, creemos que esto habrá de cumplirse asimismo si este proyecto de vida es mantener una emisora de radio libre llamada Radiópolis, que es referente de las radios comunitarias a nivel estatal y emite gracias a los presupuestos participativos (es decir: no emite merced a la voluntad arbitraria de ningún alto cargo del Ayuntamiento, sino gracias a la opinión de los vecinos que libremente deciden en qué se gastan determinadas partidas del presupuesto municipal). Inclusive habrá de cumplirse también, insistimos, si ese proyecto de vida comprende la elaboración, grabación y emisión de un programa de las características del Taburete Metafísico Sin Patas que también se llame el Taburete Metafísico Sin Patas y que sea pergeñado por las mismas personas que hasta el momento se han encargado del Taburete Metafísico Sin Patas, más otras personas que se quieran unir en el futuro. Cualquier proyecto de vida debe ser viable en este remoto lugar. Quien se compromete a algo así no puede luego romper ese compromiso como si nada. Ahí no se nos puede decepcionar. Ahí no se nos puede engañar.

He aquí un listado cibernético de las promesas zoidiles. No caigan ustedes en la desorientación ante tan percutente recitado, y recuerden, eso sí, que no hay coche para tanto aparcamiento, como tampoco hay calle para tanto coche.

Escriba usted todo lo que le apetezca