No hay arte en la guerra

Es inevitable la caída de la estructura actual; su incapacidad para adaptarse a una realidad en permanente proceso de cambio es tan pavorosa como patético es su empecinamiento en disfrazar realidades con burdas ficciones construidas sobre el enésimo intento de apelar al mito de la edad de oro. Es inevitable la caída de la estructura actual, y más dura será cuanto más se empeñen en atrincherarse y más sangre inocente se derrame en el altar de la conservación de sus obscenos privilegios. Se están cerrando ellos mismos cualquier salida digna. De ello serían perfectamente conscientes si albergasen una mínima capacidad de análisis histórico, pero la endogamia ha hecho estragos en su caletre, y ahora ni siquiera son capaces de recordar qué tipo de teléfonos había antes de la fecha de comercialización del primer IPhone. Ellos, los que nos quitaban la libertad, eran libres pero necios; nadie les obligó  a ser tontos sino todo lo contrario, por lo que sólo podemos decir que en la salsa de su propia necedad han de cocerse, los muy modregos. Hoy hay en España demasiados mutilados, dijo alguien que ese mismo día también dijo que los vencedores no poseerían razones para convencer. Hoy hay en España demasiados tetrapléjicos. Hoy hay en España un gobierno que ha hecho la guerra contra su propio pueblo. Como dijeron los Sex Pistols, «Lord God have mercy if all crimes are paid».

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