EULENSPYGEL

AUSSCHUSS

 

Volumen recomendado: De moderado a estruendoso, de acuerdo con la filosofía musical que estén explicando en cada momento.

Momento propicio: Preferiblemente reflexivo y/o exploratorio.

 

Admitámoslo; el universo musical internacional ha sido configurado de manera xenófoba. Parece que esto ha pasado inadvertido para casi todos los que se dedican a revestir de ideología la música popular, pero las oportunidades de un grupo o artista no son las mismas si nace en California que si nace en la República Checa; hay también diferencias en ello entre proceder de Londres y proceder de Oslo, o entre ser originario de Madrid y serlo de Badajoz, o entre el “carisma rockero” que proporciona el acento argentino y el que no proporciona el acento catalán. Influye también la cerrazón de los anglosajones hacia toda la música no interpretada en lengua inglesa, así como la cerrazón de todos los demás hacia la música no interpretada en lengua inglesa o lengua local, por no hablar del caso extremo, que es la cerrazón de los españoles hacia todo lo que no sea música en español.

Víctimas de ello son por ejemplo los cientos de grupos de jazz-rock, rock progresivo, talante zappiano, contorsiones estilísticas y diversión y variedad surtida procedentes de Alemania, país donde a finales de los sesenta hubo una eclosión de creatividad que, aunque luego se atenuase un tanto, todavía no ha terminado.  A pesar de ello, lo cierto es que la mayoría de sus protagonistas no cruzaron ni la frontera con Holanda, que mira que allí hablan un idioma parecido y seguramente les entiendan. Desplazados por sus coetáneos anglosajones, sobre todo británicos, de la memoria colectiva de aquella generación, estos grupos alemanes de principios de los setenta fueron sepultados por el típico olvido autoritario derivado de la reducción de la oferta a unos cuantos iconos; sin embargo, la contumacia de El Engendro en rescatar lo oculto ha posibilitado que suministremos información sobre algunos de ellos.

En concreto, los Eulenspygel representan lo que serían los Jethro Tull si fueran simplemente mejores. A lo que parece, la escena alemana es mucho más independiente de periodicuchos y modas que la inglesa, y ese pequeño detalle dota a los músicos de unas posibilidades de arriesgar estilísticamente sin arriesgar al mismo tiempo su sustento que son del todo envidiables para los artistas de otras latitudes; hay medios y cultura, y las críticas por “no parecer jóvenes” o “no ir con el signo de los tiempos” no van a ser tan aceradas, aunque inanes de ese tipo los haya en todos lados.  En este “Ausschuß” (algo así como “desechos”), en consecuencia, los Eulenspygel se desplazan en todas direcciones; aunque predomina un sonido contemporáneo a (que no inspirado en) Jethro Tull o en los primeros King Crimson, los del “Epitaph”, hay además una variedad de registros de lo más saludable, desde música atonal varesiana hasta pop típico de hippies furgoneteros que tocan la guitarra en verdes praderas (aunque la verdad es que esa última vertiente se la podían haber ahorrado). Pero es que además los Eulenspygel no eran simplemente un grupo de música, sino una especie de colectivo multidisciplinar, con un fuerte componente teatral, que se dedicaba al loable cometido de propagar ideales políticos de izquierdas; al parecer, grupos de esa índole había en Alemania tantos que formaban toda una subcultura.  Todo ello es patente en el tema que abre y marca a fuego el disco, la magna obra de veintidós minutos llamada “Abfall” (que también significa algo así como “basura”); centrado en principio en los problemas de un huérfano llamado Peter, este incisivo tema acaba apuntando certeramente a las cabezas rectoras de la sociedad alemana de entonces, aunque es más actual ahora que cuando fue compuesto.  La cruda temática, inmejorablemente expuesta por el magnífico vocalista Detlev Nottrodt, es ilustrada asimismo por una música llena de meandros y divagaciones que entran a veces en la disonancia tétrica y a ratos en la elegía de reminiscencias medievales. Aunque el resto del disco no llegue a tales alturas de expresividad y versatilidad, los lectores engendriles que gusten del rock progresivo aprenderán mucho con los Eulenspygel, que no sólo de Yes, King Crimson y Camel vive el hombre, y no sólo del presente vive el futuro, sino también del pasado.

 

 

 

 


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